¿Te has sorprendido alguna vez pensando por qué algunos días el salón está a reventar de citas, y sin embargo, a fin de mes, el bolsillo sigue sorprendentemente vacío? Esta sensación le resulta familiar a muchas: a menudo nos centramos en lo que parece de moda o en lo que más se pregunta... Pero ¿son esos servicios los que de verdad dan beneficio? Aquí puede esconderse el mayor secreto de crecimiento de un salón pequeño.
¿Cómo saber qué servicios son de verdad rentables?
Empecemos con un experimento sencillo. ¿Qué servicio ofreciste la última vez con el que después te quedaste dudando: si ese peinado de dos horas o esa manicura complicada valían el tiempo y el material invertidos? ¿O quizá esos arreglos de cejas rápidos que en la lista de precios parecen minúsculos, pero que por lo mucho que se repiten acaban dando buen beneficio?
La clave de todo esto es el margen de beneficio. Muestra cuánto te queda de verdad de cada servicio, después de todos los costes directos, como el material, el sueldo e incluso una pequeña parte del agua y la luz. Da igual si eres propietaria y trabajas cada día en el salón o si lo gestionas a distancia: en cada servicio vale la pena calcular los costes con honestidad, incluyendo tu propio tiempo de trabajo.
Primer paso: pon los números sobre la mesa con honestidad
Prueba este ejercicio:
- Coge tu lista de servicios: peinados, tintes, manicuras, cejas... todo lo que tengas en tu lista de precios.
- Anota junto a cada servicio el precio, el coste del material y el tiempo de trabajo en valor económico (el sueldo, ya sea de una empleada o el tuyo propio).
- Resta: precio - coste del material - sueldo = beneficio.
Por ejemplo: si una permanente le cuesta a la clienta 60 €, el material cuesta 15 € y el sueldo (tuyo o de la empleada) 20 €, el beneficio es 60 – 15 – 20 = 25 € por cada vez.
¡Al principio es realmente así de sencillo! Después, comprueba con qué frecuencia se hace de verdad cada servicio. Algún servicio de moda puede ser poco frecuente y caro, pero la mayor parte del dinero base puede venir de los tratamientos del día a día.
Ahora entra en juego la estadística
A continuación llegamos a la famosa «magia de los números», es decir, la estadística. Puede que ya hayas hecho tus cálculos en una hoja de Excel o en una libreta, pero ¿por qué no usar herramientas más modernas? El software de SalonLife, por ejemplo, te permite ver al instante, a final de cada mes (¡o incluso cada lunes!):
- Los ingresos totales de cada servicio
- Los gastos (incluido el desglose por materiales)
- Cuántas veces se ha hecho cada servicio
- El tiempo dedicado por el equipo
Así tienes todos los datos en un mismo lugar y evitas la falsa impresión de que un servicio superpopular siempre es rentable. La estadística puede mostrarte, en cambio, que puedes pasarte todo el día con las tijeras o el pincel en la mano y que al final te quede una cantidad más bien modesta, mientras que un servicio menos destacado resulta mucho más rentable.
Para saber más: ¿qué servicios son los más rentables para los salones pequeños en Europa? Consulta el resumen del blog de SalonLife sobre servicios rentables aquí.
¿Y si la rentabilidad no es tan fácil de valorar?
Aquí es donde hace falta algo de trabajo de detective. Algún servicio puede parecer a primera vista marginal, pero traer constantemente clientas nuevas, como los arreglos de cejas. Cada vez puede dejar poco beneficio, pero son auténticos «imanes»: atraen a personas que antes no habían venido al salón, y que una vez allí suelen pedir además un peinado nuevo o comprar productos.
Por eso, al valorar la rentabilidad es importante mirar el panorama completo:
- ¿Qué servicio genera más facturación al mes?
- ¿Cuál es el más rentable por venta individual?
- ¿Qué servicio atrae a más clientas nuevas?
- ¿Funciona algún servicio de menor beneficio muy bien como combo, como un tratamiento rápido al que casi siempre se le añade un procedimiento más caro o un producto recomendado?
No conviene subestimar la importancia de estos «imanes». También aquí ayuda el CRM de SalonLife: sigue qué compran las clientas una cosa tras otra y qué es lo que después las lleva a probar más servicios.
¿Cómo poner estos datos a trabajar a tu favor?
Cuando por fin tengas los números claros, es hora de actuar. Pregúntate entonces:
- ¿Qué servicios quieres destacar más?
- ¿Qué promocionar, qué eliminar o qué ofrecer menos?
- ¿No merece la pena gastar tiempo y dinero en un servicio poco pedido y de escaso beneficio total?
- ¿Convendría convertir algún tratamiento específico en un extra junto al servicio principal, por ejemplo un masaje capilar completo junto al servicio de peluquería, en vez de ofrecerlo aparte?
Por supuesto, aunque pienses en la rentabilidad, no dejes de lado a las clientas: su opinión puede revelar qué te mantiene en el mercado o qué te trae nuevas recomendaciones.
Y lo principal: no le tengas miedo a descubrir que tienes que reducir tu oferta de servicios o cambiar el enfoque. Los salones de éxito ya han pasado por esto: el crecimiento llega allí donde inviertes la energía y la atención adecuadas.
En resumen
Un salón pequeño significa tiempo y dinero limitados, así que vale la pena mirar con espíritu crítico qué servicios generan de verdad suficiente beneficio como para apoyar en ellos el éxito del negocio. Usa herramientas (como los informes de SalonLife) como si llevaras siempre en el bolsillo a una asesora de negocio amiga. Así puedes construir un negocio de salón personal, sólido y bien pensado, que dé alegría tanto a las clientas como al equipo.
¿Quieres saber cómo algunos salones consiguen aumentar el beneficio rápido y con inteligencia gracias a los servicios de tendencia? ¡De eso hablamos en el próximo artículo!
