¿Alguna vez has pensado cuánto beneficio podrían dar de verdad los productos que tienes en el estante del salón? Muchas propietarias se centran día a día en los servicios y quizá no se dan cuenta de que la venta de productos al por menor puede convertirse en el superpoder secreto de su negocio, sin tener que pasar ni una hora extra trabajando.
Si crees que recomendar productos es «invasivo» o que el resultado es más bien modesto, sigue leyendo. Este artículo te muestra cómo la venta de productos puede convertirse en algo totalmente natural, útil para la clienta y agradablemente rentable para ti. Y lo mejor: no te exige un esfuerzo de venta sobrehumano, sino una forma de pensar distinta y algunos cambios inteligentes en tu día a día.
¿Por qué tiene sentido apostar por la venta de productos?
La agenda de tu equipo tiene un número bastante fijo de «huecos»: la mayoría de los servicios de belleza (y de las profesionales) tienen sus límites de tiempo. Pero ninguna regla prohíbe que, en una misma visita, la clienta deje en el salón más dinero del habitual. Seguramente lo has notado: cuando una clienta consigue un resultado impecable y se va satisfecha, le surge la pregunta: «¿Cómo puedo mantener este resultado en casa?». Y es justo en ese momento cuando tu recomendación resulta más creíble, y la decisión de compra suele nacer de la emoción.
Además de aumentar los ingresos, tener una buena selección de productos hace que tu salón resulte más especial para las clientas. Si su mascarilla de temporada o su crema de día favorita está cómodamente en el mostrador más bonito, ¿por qué iban a buscarla en otro sitio?
Tampoco subestimes la motivación del equipo: hasta una pequeña comisión por la venta de productos puede cambiar el ambiente general del salón y llevar las ganas de superación de todo el equipo a otro nivel.
La venta de productos al por menor es una forma eficaz de aumentar la fidelidad y la satisfacción de las clientas. Descubre cómo aumentar aún más la satisfacción de las clientas: Cómo aumentar la satisfacción de las clientas en los salones de belleza.
¿Cómo elegir bien los productos?
Para que la venta dé beneficio, el estante tiene que tener los productos adecuados. Pero ¿cómo elegirlos? Aquí conviene preguntarte:
- ¿Confían mis clientas en estas marcas y son de verdad eficaces sus fórmulas?
- ¿Estoy dispuesta a recomendárselos a mi mejor amiga?
Echa un vistazo a lo que ofrecen los mejores salones y averigua con qué han quedado contentas otras compañeras: ellas ya han probado soluciones parecidas. Muchas marcas ofrecen muestras gratuitas y una pequeña formación para todo el equipo. Y, por cierto, los favoritos del propio equipo siempre se venden de la forma más natural: ¡involúcralas en la elección!
Presta atención también a los pequeños detalles: un envase bonito enamora a la vista, un folleto claro ayuda a la clienta a entender ya en el mostrador por qué ese producto es «el indicado», y una línea exclusiva de salón siempre se distingue con claridad de lo que se vende en el supermercado. ¿Cómo?
- Recomendación de profesionales
- Fórmula pensada para ser hipoalergénica
- Un aroma único o un resultado que se nota al instante
Vender este tipo de productos da hasta gusto, porque la clienta confía en tu opinión y puede vivir en casa un resultado parecido.
El mostrador de venta: ¿por qué importa mucho más de lo que crees?
Ponte por un momento en la piel de la clienta: entras en el salón, te sientas en la sala de espera, echas un vistazo alrededor: ¿qué es lo que más te llama la atención? ¿El mostrador te invita a acercarte o pasas de largo sin fijarte? En realidad, hasta en el salón más pequeño se puede crear un rincón visualmente atractivo que haga que la clienta se detenga un momento antes de pagar.
Lista rápida de comprobación para tu salón:
- ¿Están los productos agrupados de forma lógica?
- ¿Está todo limpio, ordenado y bien iluminado?
- ¿Hay algo destacado, como el favorito del mes o el último «iluminador»?
Y otra cosa: si cambia la hora en primavera o en otoño, ¿por qué no cambiar también el escaparate? En verano, pon el foco en los protectores solares; en invierno, en las cremas y mascarillas reparadoras. Si usas, por ejemplo, la gestión de inventario de SalonLife, puedes hacer el inventario con facilidad y configurar ofertas de temporada con solo un par de clics.
Encontrarás más inspiración para diseñar una recepción con estilo y eficaz en el blog: Ideas de diseño con estilo para crear una entrada llamativa en tu salón de belleza.
Recomendar sin «forzar la venta»: ¿cómo hacerlo de forma natural?
Aquí es donde entran en juego tu experiencia y tu habilidad para captar el momento adecuado. Después de un tratamiento o un peinado es justo el momento de contar qué has usado y por qué te gusta a ti (y a esa clienta). Por ejemplo:
«Hoy tu pelo se ve especialmente vivo, ¿te gustaría llevarte la misma mascarilla a casa? Puedo enseñarte ahora mismo cómo usarla bien.»
La clienta no siente que le están «forzando» nada; más bien, que se le está compartiendo un buen truco que de verdad funciona.
Acostúmbrate a ofrecer, al final del servicio, la posibilidad de oler, probar o testar el producto. La decisión se vuelve mucho más firme cuando la persona ya lo ha sentido en su propia piel o en su pelo.
Si usas un programa de gestión de clientas (como la solución CRM de SalonLife), puedes llevar un seguimiento constante de las preferencias de cada visitante:
«¿Qué tal te fue el aceite para el pelo que compraste la última vez? ¿Te apetece probar una variante nueva?»
Este pequeño detalle puede sorprender tan gratamente a la clienta que ni se le ocurra ir a otro sitio.
La venta de productos genera ingresos, fortalece la relación con las clientas y te da la oportunidad de ofrecer a cada visitante un extra valioso, sin tener que «forzar» nada. Si entiendes esta oportunidad aparentemente pequeña pero poderosa y la integras con habilidad en tu trabajo diario, puedes descubrir una fuente de ingresos completamente nueva que haga brillar a todo el salón.
En el próximo artículo hablamos de cómo desarrollar tu «valentía para vender» y la de tu equipo con sutileza y buenas maneras, para que vender se convierta en una conversación natural y no en un silencio incómodo. ¡Prepárate para trucos que probar y momentos de «ajá» repentinos!
